La epidemia, declarada el 15 de mayo en la provincia de Ituri, ya es la segunda con más casos registrados en la historia. El Gobierno congoleño informó que 690 pacientes permanecen hospitalizados o en aislamiento.
El brote de ébola que afecta al este de la República Democrática del Congo elevó su balance a 1.657 fallecidos y 3.748 casos confirmados, según el último informe divulgado por el Gobierno congoleño.
Las cifras corresponden a los antecedentes recopilados hasta el 1 de agosto de 2026 y sitúan la tasa de letalidad en un 44,2%. Esto significa que aproximadamente cuatro de cada diez personas diagnosticadas con la enfermedad han muerto.
De acuerdo con el reporte oficial, 690 pacientes se encuentran hospitalizados o bajo aislamiento, mientras que 708 personas han logrado recuperarse desde el comienzo de la emergencia sanitaria.
El seguimiento de contactos alcanza un 80,1%, una herramienta considerada fundamental para identificar rápidamente a quienes estuvieron expuestos al virus y cortar nuevas cadenas de transmisión.
Más de mil alertas investigadas en 24 horas
Las autoridades sanitarias informaron que los equipos de vigilancia epidemiológica, investigación y laboratorio continúan desplegados en las zonas afectadas.
Durante las últimas 24 horas se investigaron más de mil alertas y se analizaron cientos de muestras sospechosas, en medio de los esfuerzos por contener una epidemia que continúa expandiéndose rápidamente.
El aumento de las cifras también estaría relacionado con una mayor capacidad para detectar, analizar y confirmar casos que anteriormente permanecían pendientes. La Organización Mundial de la Salud ya había advertido que la ampliación de la vigilancia y los diagnósticos estaba permitiendo incorporar contagios acumulados a las estadísticas oficiales.
Cinco provincias afectadas por el ébola
La epidemia comenzó en la provincia de Ituri, considerada el epicentro del brote, pero posteriormente se extendió a Kivu del Norte, Kivu del Sur, Haut-Uele y Tshopo.
La emergencia fue declarada oficialmente el 15 de mayo de 2026. Se trata del decimoséptimo brote de ébola registrado en República Democrática del Congo desde que el virus fue identificado por primera vez en 1976.
Las dificultades para controlar la transmisión se relacionan con la inseguridad existente en el este del país, el desplazamiento de población, la desconfianza hacia los equipos médicos y las limitaciones para mantener un seguimiento adecuado de todos los contactos.
Los ataques contra instalaciones sanitarias también han interrumpido temporalmente el trabajo de algunas organizaciones internacionales y han dificultado el acceso a las comunidades más afectadas.
Segundo mayor brote de ébola de la historia
Con 3.748 contagios confirmados, la actual epidemia superó los 3.481 casos registrados durante el brote que afectó a Kivu del Norte e Ituri entre 2018 y 2020.
Aquella emergencia dejó 2.299 fallecidos y hasta ahora era la más extensa registrada dentro de República Democrática del Congo.
El actual episodio se convierte así en el segundo mayor brote de ébola documentado a nivel mundial por número de contagios, solo por detrás de la epidemia ocurrida en África Occidental entre 2014 y 2016.
Esa crisis sanitaria, que afectó principalmente a Guinea, Liberia y Sierra Leona, dejó más de 28.000 casos y aproximadamente 11.300 muertes.
Las autoridades y organismos internacionales también han descrito la actual epidemia congoleña como una de las de crecimiento más rápido desde que existen registros.
Uganda declaró terminado su brote
La propagación del virus también alcanzó Uganda, país vecino de República Democrática del Congo.
Las autoridades ugandesas registraron 20 contagios confirmados, 15 de ellos importados desde territorio congoleño. El balance incluyó dos personas fallecidas y 18 recuperadas.
Uganda declaró terminado el brote el 28 de julio, después de completar 42 días consecutivos sin nuevos contagios locales. Sin embargo, mantiene reforzada la vigilancia en la frontera debido a la continuidad de la emergencia en Congo.
Brote corresponde a la variante Bundibugyo
La epidemia está provocada por el virus del ébola de la especie Bundibugyo, una variante para la que no existe actualmente una vacuna autorizada ni un tratamiento específico.
La OMS señala que se están evaluando posibles vacunas y tratamientos experimentales, pero advierte que la situación ocurre en un contexto especialmente complejo, marcado por la crisis humanitaria, la inseguridad y el intenso movimiento de personas y mercancías.
El organismo considera alto el riesgo de expansión dentro de África subsahariana, aunque mantiene como bajo el riesgo a escala global.
El ébola se transmite mediante contacto directo con la sangre u otros fluidos corporales de personas infectadas, así como a través de objetos contaminados. Puede provocar fiebre, debilidad intensa, vómitos, diarrea y, en los casos más graves, hemorragias.
