La desconexión total del Sistema Eléctrico Nacional se produjo durante la noche del domingo. Las autoridades trabajan en la formación de microsistemas para recuperar gradualmente el suministro en hospitales, servicios esenciales y zonas residenciales.
La mayor parte de Cuba permanecía este lunes sin electricidad tras el colapso total del Sistema Eléctrico Nacional, ocurrido durante la noche del domingo y considerado el sexto apagón generalizado que afecta a la isla en lo que va de 2026.
La estatal Unión Eléctrica informó que la desconexión se registró alrededor de las 22:43 horas del domingo, tras lo cual fueron activados los protocolos para comenzar a recuperar el servicio. Hasta ahora, las autoridades no han comunicado oficialmente la causa del nuevo fallo ni han entregado una hora estimada para la normalización completa del sistema.
El apagón dejó nuevamente a oscuras a La Habana y a gran parte del territorio cubano, en medio de una crisis energética que se ha intensificado durante los últimos meses por el deterioro de la infraestructura, la falta de combustible y las dificultades para mantener operativas las centrales termoeléctricas.
Crean más de cien “islas” eléctricas
Para comenzar la recuperación, la Unión Eléctrica puso en marcha más de un centenar de microsistemas o “islas” de generación distribuidas por el país.
Estas áreas funcionan inicialmente de manera independiente y permiten suministrar energía a hospitales, centros de producción de alimentos, sistemas de agua potable y otras instalaciones consideradas prioritarias.
Posteriormente, los equipos técnicos deben interconectar estas pequeñas redes, aumentar progresivamente la generación y llevar electricidad hasta las grandes centrales termoeléctricas, con el objetivo de encenderlas y sincronizarlas nuevamente con el sistema nacional.
En apagones anteriores, este procedimiento ha requerido más de 24 horas e incluso varios días, dependiendo de la disponibilidad de combustible y de las condiciones técnicas de las plantas generadoras.
Segundo colapso en menos de 48 horas
El nuevo apagón nacional se produjo apenas un día después de una desconexión que afectó a la zona occidental de Cuba, incluida La Habana.
En aquella ocasión, las autoridades atribuyeron el fallo al disparo simultáneo de dos líneas de transmisión de 220 kilovoltios que conectan Matanzas con Cienfuegos y Santa Clara.
El servicio había sido recuperado parcialmente durante la madrugada del domingo, pero pocas horas después el sistema volvió a colapsar y dejó prácticamente a toda la isla sin electricidad.
La frecuencia de estos episodios evidencia la fragilidad de una red eléctrica que opera con una capacidad muy inferior a la demanda nacional y con numerosas unidades generadoras fuera de servicio por averías o trabajos de mantenimiento.
Falta de combustible y centrales deterioradas
La crisis eléctrica cubana responde a una combinación de problemas estructurales y dificultades para acceder a combustibles importados.
Las centrales termoeléctricas, responsables de una parte importante de la generación, acumulan décadas de explotación, averías frecuentes y una prolongada falta de inversiones y repuestos. A diario, varias unidades permanecen fuera de servicio por fallas o mantenimiento.
A esto se suma la escasez de diésel y fueloil utilizado por los generadores distribuidos. El Gobierno cubano atribuye buena parte de esa situación a las sanciones y restricciones petroleras impuestas por Estados Unidos, mientras especialistas también apuntan a la falta de divisas, la dependencia de proveedores extranjeros y los problemas de gestión e inversión del sistema.
Cuba perdió además una fuente relevante de suministro tras la interrupción de los envíos petroleros procedentes de Venezuela y la reducción de otras importaciones, lo que aumentó la presión sobre una infraestructura que ya se encontraba deteriorada.
Apagones afectan la economía y la vida cotidiana
Los cortes prolongados han afectado el transporte, la producción industrial, el funcionamiento de comercios y la conservación de alimentos.
En numerosos hogares, la falta de electricidad también interrumpe el bombeo de agua, la refrigeración de medicamentos y el uso de cocinas eléctricas, agravando las dificultades que enfrenta la población.
La crisis energética coincide con una prolongada contracción de la economía cubana y ha generado un creciente malestar social. Durante los últimos meses se han registrado protestas y cacerolazos en diferentes localidades debido a los extensos cortes del suministro.
Mientras continúan las labores de recuperación, las autoridades priorizan el suministro a hospitales y servicios esenciales. Sin embargo, todavía no existe claridad sobre cuándo podrá restablecerse completamente el Sistema Eléctrico Nacional.
