Una investigación de más de un año permitió desarticular una organización que utilizaba Chile para ingresar, procesar y exportar drogas hacia distintos mercados internacionales. Entre los detenidos figura un carabinero activo y fueron incautados cerca de 396 kilos de sustancias ilícitas.
Un amplio operativo encabezado por la Fiscalía SAC de San Antonio y la Policía de Investigaciones (PDI) permitió desarticular una organización criminal transnacional dedicada al tráfico de drogas, que mantenía operaciones vinculadas con América, Europa y Oceanía.
La investigación, que se extendió por más de un año, terminó con 10 personas detenidas: cinco chilenos, tres colombianos y dos mexicanos, todos formalizados ante el Juzgado de Garantía de San Antonio.
El procedimiento permitió además incautar cerca de 396 kilos de droga, desmantelar un laboratorio clandestino y decomisar vehículos, maquinaria y diferentes elementos utilizados para procesar y ocultar sustancias ilícitas.
Entre los arrestados se encuentra además un funcionario activo de Carabineros, quien, según la Fiscalía, habría desempeñado funciones logísticas y de protección para la organización criminal.
Carabinero activo habría prestado apoyo a la organización
El fiscal jefe SAC Valparaíso, José Uribe, explicó que el funcionario policial habría tenido una participación activa dentro de la estructura.
De acuerdo con los antecedentes entregados por el Ministerio Público, el carabinero habría arrendado lugares utilizados para almacenar droga y también el inmueble donde operaba uno de los laboratorios de la organización.
Tras su formalización, quedó en prisión preventiva, al igual que otros miembros de la red investigada.
Según la Fiscalía, la organización estaba liderada por un ciudadano chileno que había residido en países como Estados Unidos, Canadá y México y que coordinaba las distintas funciones desarrolladas por los integrantes de la estructura.
Los ciudadanos colombianos se habrían encargado principalmente del procesamiento de la droga y del funcionamiento del laboratorio, mientras que los ciudadanos mexicanos prestaban apoyo logístico para el ingreso y salida de los cargamentos desde territorio chileno.
Chile era utilizado para enviar droga a Australia y Nueva Zelanda
Uno de los principales objetivos de la organización habría sido utilizar la infraestructura chilena para movilizar drogas hacia otros continentes.
La investigación permitió identificar rutas marítimas y aéreas utilizadas para introducir sustancias al país y posteriormente exportarlas.
Desde Chile se proyectaban cargamentos principalmente hacia Australia y Nueva Zelanda, incluyendo operaciones asociadas al puerto de San Antonio. También se detectaron remesas relacionadas con Reino Unido, Estados Unidos y Países Bajos.
Las diligencias establecieron conexiones con estructuras vinculadas al narcotráfico en México, Colombia, Bolivia, Países Bajos, Estados Unidos, Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda, configurando una red con alcance en tres continentes.
Cocaína podía alcanzar un valor superior a $78 mil millones
La dimensión internacional de la operación también queda reflejada en el valor que podrían haber alcanzado los cargamentos en sus mercados de destino.
Según los antecedentes difundidos por la Fiscalía, considerando el precio estimado de la cocaína en los mercados ilícitos de Oceanía y Europa, la droga podría haber alcanzado un valor cercano a 126 millones de dólares australianos, equivalentes a más de $78 mil millones de pesos chilenos.
El procedimiento permitió golpear no solamente el transporte de drogas, sino también la capacidad de almacenamiento, procesamiento y ocultamiento de la organización.
Operación internacional involucró a agencias de varios países
La investigación contó con coordinación de organismos nacionales e internacionales.
Las diligencias fueron desarrolladas por la Policía de Investigaciones de Chile, con colaboración de la Policía Marítima de la Armada, el Servicio Nacional de Aduanas, la Australian Border Force de Australia y la Drug Enforcement Administration (DEA) de Estados Unidos.
El fiscal nacional, Ángel Valencia, destacó la importancia de impedir que los puertos nacionales sean utilizados por organizaciones criminales internacionales.
“Hace bastante tiempo que Chile dejó de ser una simple plataforma de paso”, afirmó Valencia al presentar los resultados del procedimiento, señalando que la estructura desarticulada desempeñaba funciones más complejas dentro de la cadena internacional del narcotráfico.
La operación permitió así intervenir una estructura que habría utilizado Chile no solo como punto de tránsito, sino también como centro logístico para recibir, procesar, almacenar y posteriormente exportar drogas hacia mercados internacionales.
Fiscalía de Chile
