El Complejo Nehuenco, ubicado en la Región de Valparaíso, reducirá en un 43% su consumo autorizado de agua cruda luego de que en 2025 obtuviera la aprobación de una Declaración de Impacto Ambiental (DIA).
La medida forma parte de las acciones implementadas por Colbún frente a un escenario de menor disponibilidad hídrica. En Nehuenco también opera una planta de ósmosis inversa, capaz de reducir hasta en un 40% la extracción de agua cuando existen condiciones de estrés hídrico.
La compañía informó además que mantiene un acuerdo con una planta desaladora para disponer de agua durante períodos de escasez.
A nivel general, Colbún redujo en 70% el uso de agua no operacional en sus centrales respecto de 2018. Este consumo corresponde a actividades que no intervienen directamente en la generación eléctrica, como el riego de áreas verdes, servicios y mantención.
Entre las medidas aplicadas se encuentra la reutilización de aguas servidas tratadas para riego, además del reemplazo de especies vegetales por otras de menor requerimiento hídrico. En paralelo, la empresa redujo en 13% la intensidad de extracción de agua dulce para la operación desde 2018.
Acuerdos para disponer de agua en períodos de menor disponibilidad
La gestión del recurso también considera las necesidades de las comunidades que comparten las cuencas. Desde 2008, Colbún mantiene un convenio con regantes del Maule que permite almacenar agua en el Embalse Colbún para ponerla a disposición de agricultores durante las temporadas de menor disponibilidad.
En sus centrales hidroeléctricas, la empresa señala que utiliza el mismo caudal a través de series hídricas, buscando generar más energía con un mismo volumen de agua antes de restituir el recurso a las cuencas.
Según los datos del Reporte de Impacto Sostenible 2025, la intensidad de extracción de agua de la compañía alcanzó 0,261 m³ por MWh.
