Los bombardeos rusos contra centrales termoeléctricas e infraestructuras críticas dejan al menos cuatro muertos, decenas de heridos y cientos de miles de personas sin electricidad. Moscú sostiene que no existe un acuerdo formal de alto el fuego energético, mientras Kiev acusa al Kremlin de ignorar la iniciativa impulsada por Washington.
Rusia lanzó durante la madrugada de este miércoles una nueva oleada de ataques contra infraestructuras energéticas de Ucrania, con especial incidencia en Kiev y Járkov, en una ofensiva que se produce apenas días después del anuncio del presidente estadounidense Donald Trump sobre una supuesta tregua energética entre Moscú y Kiev.
El Ministerio de Defensa ruso confirmó la operación y aseguró que sus fuerzas emplearon misiles de alta precisión y drones contra instalaciones energéticas que, según Moscú, estaban vinculadas al complejo industrial militar ucraniano y al abastecimiento de las Fuerzas Armadas de Ucrania.
Entre los objetivos señalados por Rusia figuran varias centrales termoeléctricas situadas en Kiev y su región, además de instalaciones energéticas en la zona de Járkov. El ataque también habría alcanzado un centro de procesamiento de datos en la capital ucraniana.
Kiev denuncia decenas de misiles y drones contra infraestructuras críticas
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, afirmó que Rusia utilizó 39 misiles balísticos y más de 120 drones durante la ofensiva nocturna, con ataques dirigidos principalmente contra el sistema energético y otras infraestructuras esenciales.
Según las autoridades ucranianas, los bombardeos provocaron daños en instalaciones eléctricas, así como en sectores relacionados con el gas y el petróleo. Zelenski aseguró que alrededor de 600.000 personas quedaron temporalmente sin suministro eléctrico como consecuencia de los ataques.
La Fiscalía ucraniana informó además de daños en edificios residenciales de Kiev, donde murieron al menos cuatro personas y varias decenas resultaron heridas.
Zelenski pide nuevas sanciones contra Moscú
Tras el ataque, el presidente ucraniano pidió a Estados Unidos y a sus aliados una respuesta más contundente contra Rusia. Zelenski reclamó a Donald Trump la aplicación de nuevas sanciones mediante las herramientas aprobadas recientemente por el Congreso estadounidense.
“Pedimos a Estados Unidos y al mundo que no cierren los ojos ante esta realidad”, señaló el mandatario ucraniano, que considera que los objetivos alcanzados estaban incluidos dentro de la tregua energética anunciada por Washington.
Rusia niega haber roto la tregua: “Nunca hubo un acuerdo”
El Kremlin rechazó las acusaciones de Kiev y afirmó que no puede hablarse de una violación del alto el fuego porque, según Moscú, nunca llegó a existir un acuerdo formal.
El portavoz presidencial ruso, Dmitri Peskov, señaló que la tregua energética anunciada por Trump no fue concretada entre las partes y que todavía continúan las conversaciones sobre sus condiciones y alcance.
El anuncio de Trump había generado dudas desde el inicio, ya que aunque Washington aseguró que Rusia y Ucrania habían aceptado detener ataques contra infraestructuras energéticas, ninguno de los dos gobiernos confirmó públicamente un documento o mecanismo oficial de aplicación.
Tensión por la inteligencia militar y Starlink
El ataque se produce además en medio de una creciente tensión por el intercambio de información militar entre Ucrania y sus aliados.
Zelenski denunció que Ucrania no recibió alertas previas de sus socios internacionales antes del lanzamiento de los misiles balísticos, una información que, según Kiev, resulta clave para activar los sistemas de defensa aérea.
También surgieron denuncias desde Ucrania sobre posibles restricciones al funcionamiento de Starlink, el sistema de comunicaciones satelitales operado por SpaceX y utilizado por las Fuerzas Armadas ucranianas para mantener sus comunicaciones en el campo de batalla.
La tregua energética queda en entredicho
La ofensiva aumenta las dudas sobre la viabilidad del intento diplomático impulsado por Washington para detener temporalmente los ataques contra infraestructuras energéticas.
Mientras Kiev sostiene que ha reducido sus ataques contra instalaciones energéticas rusas como muestra de cumplimiento, Moscú mantiene que no existe un compromiso vinculante y continúa sus operaciones militares.
El nuevo intercambio de acusaciones vuelve a colocar la guerra de Ucrania en un escenario de incertidumbre, con la infraestructura energética como uno de los principales objetivos estratégicos antes de la llegada del invierno.
