El Ministerio Público deberá aclarar si el golpe de un estudiante influyó en la decisión de sacrificar al animal.
El perro negro llevaba días en el Colegio Diego Echeverría Castro cuando, el lunes, el establecimiento pidió ayuda al Centro Veterinario municipal porque el animal estaba muy mal. Un inspector de la Municipalidad fue hasta el lugar y confirmó su estado. Como los veterinarios del municipio estaban en una cirugía de urgencia, sugirió que lo viera un profesional externo.
Según contó el director de Medio Ambiente, Javier Cisternas, el colegio informó que dos veterinarios revisaron al perro y que ambos coincidieron en un diagnóstico de distemper. El primero le dejó un tratamiento con fármacos. El segundo, en la clínica Quillotavet, concluyó que lo más adecuado era una eutanasia humanitaria.
Cisternas agregó que el colegio también les confirmó que un alumno de un curso determinado había agredido al animal. El establecimiento resguardó su identidad por los protocolos de seguridad, pero sabe quién es. Aun así, el director subrayó que no está acreditado que la eutanasia se haya decidido a raíz del golpe, y que justamente por eso el municipio, en cumplimiento de su obligación como funcionarios públicos, presentó ayer por la tarde una denuncia ante la Fiscalía Local por un eventual maltrato animal con resultado de eutanasia. Quedó registrada para que se investigue.
El colegio, por su parte, informó que también denunció ante el Ministerio Público y que puso los antecedentes a disposición de la investigación. Dijo que su comunicado será el canal oficial y que no dará más declaraciones, para respetar el debido proceso y proteger a los niños, niñas y adolescentes de su comunidad. Ayer, funcionarios de Medio Ambiente se reunieron con personal del establecimiento, que además entregó al municipio los datos que había reunido.
La noche del martes, el colegio había emitido otro comunicado para desmentir que un grupo de estudiantes hubiera matado a un perro dentro del recinto.

