El mandatario aseguró que existe disposición al diálogo, pero reiteró que el país respondería ante cualquier agresión en medio de un escenario internacional marcado por sanciones y crisis energética.
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, afirmó que la isla cuenta con un pueblo dispuesto a defender su soberanía frente a un eventual escenario de conflicto con Estados Unidos, en un contexto de creciente tensión bilateral.
En una entrevista reciente, el mandatario subrayó que, si bien su gobierno no busca una confrontación, existe la convicción de que millones de ciudadanos estarían preparados para resguardar el país y su sistema político en caso de una agresión externa. Estas declaraciones se producen en medio de advertencias sobre posibles escenarios militares y un endurecimiento de la política estadounidense hacia La Habana.
Díaz-Canel también apuntó al impacto del embargo y las sanciones económicas, señalando que han limitado el desarrollo del país durante décadas. La presión sobre el suministro energético —agravada por restricciones al envío de petróleo— ha generado apagones y dificultades económicas que afectan a la población.
Pese a este escenario, el gobierno cubano ha reiterado su disposición a mantener conversaciones con Washington. De hecho, el propio presidente confirmó que existen contactos en fase inicial entre ambas naciones, orientados a buscar soluciones a sus diferencias por la vía diplomática.
En paralelo, La Habana impulsa ajustes internos para hacer más eficiente su aparato estatal, incluyendo la reducción de estructuras administrativas y empresas públicas, en un intento por enfrentar la crisis económica y modernizar la gestión pública.
La tensión entre ambos países ha aumentado en los últimos meses, especialmente tras nuevas medidas de presión desde Estados Unidos, que incluyen sanciones energéticas y exigencias de reformas políticas y económicas.
Aun así, Díaz-Canel insistió en que cualquier diálogo debe darse en condiciones de respeto mutuo y sin imposiciones, reiterando que la defensa de la soberanía sigue siendo una prioridad para el gobierno cubano.
