La Roja cayó 4-1 en Auckland frente a un rival que llevaba meses sin ganar. Expulsión, errores defensivos y debilidad en balón detenido marcaron el partido.
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Una preocupante presentación tuvo la selección chilena la madrugada de este lunes, tras caer por un contundente 4-1 frente a Nueva Zelanda en un amistoso disputado en Auckland. El resultado dejó serias dudas sobre el funcionamiento del equipo dirigido por Nicolás Córdova.
El conjunto nacional enfrentaba a un rival que no conseguía victorias desde julio de 2025, acumulando una larga racha negativa. Sin embargo, en cancha fueron los locales quienes dominaron ampliamente, aprovechando las falencias defensivas de Chile, especialmente en jugadas a balón detenido.
El trámite del encuentro se complicó aún más para la Roja a los 26 minutos, cuando Darío Osorio fue expulsado tras recibir doble tarjeta amarilla. Para ese entonces, incluso, Nueva Zelanda ya había generado peligro e incluso se le había anulado un gol.
Desde el inicio, el equipo chileno mostró dificultades para generar juego en el mediocampo. Pese a intentar variantes tácticas con una línea de tres en defensa y múltiples cambios respecto al duelo anterior, el funcionamiento colectivo nunca logró consolidarse.
La apertura de la cuenta llegó a los 31 minutos mediante Kosta Barbarouses, tras un tiro de esquina. Poco antes del descanso, Elijah Just amplió la ventaja con una jugada similar, nuevamente tras balón detenido.
En el segundo tiempo, Córdova intentó reaccionar con varias modificaciones, lo que permitió una leve mejoría en el juego. Sin embargo, Nueva Zelanda volvió a golpear: Jese Randall marcó el 3-0 a los 60’, y Ben Waine aumentó la diferencia a los 71’, otra vez tras un córner.
El único tanto chileno llegó en los minutos finales, cuando Gonzalo Tapia descontó a los 83’, maquillando parcialmente un resultado que reflejó una clara superioridad del equipo oceánico.
Con este resultado, Chile cierra su gira internacional con sensaciones negativas. Aunque logró una victoria previa ante Cabo Verde, el desempeño general dejó más dudas que certezas, especialmente considerando el nivel del rival que lo superó ampliamente.
