El Tribunal Oral en lo Penal de Cañete dictó sentencia de presidio perpetuo contra los hermanos Felipe, Tomás y Jefferson Antihuén Santi, tras ser hallados culpables del asesinato de tres carabineros en un ataque ocurrido en abril de 2024 en la Región del Biobío.
De acuerdo con lo establecido en el juicio, los condenados actuaron como autores directos en la emboscada que terminó con la vida de los funcionarios Sergio Arévalo, Carlos Cisterna y Misael Vidal, quienes se encontraban cumpliendo labores policiales en el sector de Antiquina.
La investigación permitió acreditar que el ataque fue previamente planificado. Los uniformados fueron interceptados y asesinados con sus propias armas de servicio, para luego incendiar el vehículo institucional con sus cuerpos en su interior, en un hecho que causó profundo impacto en el país.
En la misma resolución, el tribunal también condenó a Nicolás Rivas en calidad de colaborador, al determinar que tuvo participación al proporcionar armamento utilizado en el delito.
Durante el proceso, el Ministerio Público solicitó la pena de presidio perpetuo calificado para los responsables, argumentando la extrema gravedad del crimen, su carácter premeditado y el hecho de que las víctimas eran funcionarios policiales en ejercicio de sus funciones.
El caso marcó un precedente por su nivel de violencia y sus consecuencias, instalándose como uno de los episodios más graves registrados en la macrozona sur en los últimos años y reactivando la discusión sobre seguridad y protección a las fuerzas policiales.
