Teherán habría estudiado posibles ataques contra instalaciones vinculadas a Estados Unidos en Bulgaria y Chipre en caso de una nueva ofensiva de Washington. Las fuerzas iraníes también habrían analizado golpear cables submarinos de fibra óptica en el estrecho de Ormuz.
Irán ha evaluado la posibilidad de atacar objetivos militares estadounidenses en Europa si el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, decide intensificar nuevamente las operaciones contra territorio iraní, según una investigación publicada este miércoles por Financial Times.
Dos fuentes cercanas al poder en Teherán señalaron al periódico británico que las fuerzas iraníes han estudiado posibles ataques contra activos estadounidenses situados en el sur y sureste de Europa, con Bulgaria y Chipre entre los lugares considerados ante una eventual escalada militar.
El escenario no implica que exista una orden de ataque ni que una operación sea inminente. El análisis forma parte, según FT, de las distintas alternativas de represalia que Teherán está considerando si Estados Unidos vuelve a ampliar su ofensiva.
Bulgaria aparece en los planes tras autorizar aviones militares estadounidenses
Uno de los puntos que genera especial preocupación es Bulgaria, país miembro de la Unión Europea y de la OTAN que recientemente autorizó el despliegue temporal de aeronaves militares estadounidenses en la base aérea de Bezmer.
El Parlamento búlgaro aprobó en julio el estacionamiento de hasta ocho aviones cisterna KC-135 de Estados Unidos y un máximo de 250 militares, con una autorización prevista entre el 24 de julio y el 1 de octubre. Estas aeronaves son utilizadas principalmente para reabastecer en vuelo a otros aviones militares.
El Gobierno de Bulgaria sostuvo en ese momento que no se desplegarían sistemas de armas ofensivas y que la presencia estadounidense no convertía al país en participante directo de las operaciones militares contra Irán.
Teherán, sin embargo, ya había manifestado públicamente su rechazo.
El ministro iraní de Relaciones Exteriores, Abbas Araqchi, pidió a Bulgaria reconsiderar la decisión y advirtió que permitir que instalaciones del país fueran utilizadas para apoyar operaciones estadounidenses podía tener consecuencias.
Chipre también figura entre los posibles objetivos
Otro territorio mencionado por las fuentes citadas por Financial Times es Chipre, donde Reino Unido mantiene dos áreas de bases soberanas, entre ellas la instalación aérea RAF Akrotiri.
La preocupación no es solamente hipotética.
A comienzos de marzo, durante una de las fases más intensas del conflicto, un dron alcanzó la zona de RAF Akrotiri, aunque no provocó víctimas entre el personal británico. El propio Gobierno del Reino Unido confirmó posteriormente el incidente y reforzó sus capacidades defensivas en el Mediterráneo oriental.
Londres desplegó posteriormente el destructor de defensa aérea HMS Dragon y helicópteros Wildcat equipados para operaciones contra drones con el objetivo de reforzar la protección de sus fuerzas y aliados en la región.
En julio, Araqchi también habló con su homólogo chipriota, Constantinos Kombos, y pidió impedir que bases militares extranjeras situadas en la isla fueran utilizadas en operaciones contra Irán.
Irán también habría analizado atacar cables submarinos en Ormuz
Los planes estudiados por las fuerzas iraníes no se limitarían a instalaciones militares.
Según Financial Times, Teherán también ha analizado la posibilidad de atacar cables submarinos de fibra óptica ubicados en el estrecho de Ormuz en caso de una escalada de mayor magnitud.
La amenaza aumenta la preocupación en torno a uno de los puntos estratégicos más sensibles del planeta.
El estrecho de Ormuz se ha convertido nuevamente en uno de los principales focos de tensión entre Washington y Teherán. El tráfico marítimo se ha reducido considerablemente durante las últimas semanas debido a ataques contra embarcaciones, amenazas militares y las diferencias entre ambos gobiernos sobre el control y la navegación por la zona.
Estados Unidos sostiene que la vía marítima permanece abierta, mientras Irán mantiene una postura diferente y ha condicionado la normalización del tráfico a avances políticos y económicos en las negociaciones.
Trump asegura que no hay conversaciones programadas con Irán
La posibilidad de nuevas operaciones militares surge además en momentos en que el diálogo diplomático atraviesa un nuevo estancamiento.
Trump afirmó el martes que no existen conversaciones en curso ni reuniones programadas con Teherán, pese a que previamente habían circulado señales de contactos indirectos entre ambas partes.
La tensión ha aumentado después del deterioro de los entendimientos alcanzados anteriormente entre Washington y Teherán y de la reanudación de ataques y amenazas en torno al estrecho de Ormuz.
Financial Times señala que dentro del aparato político y militar iraní existe una percepción creciente de que una nueva fase de enfrentamientos podría terminar produciéndose, lo que explicaría el análisis de escenarios de represalia mucho más alejados geográficamente de Oriente Medio.
Guardia Revolucionaria amplía sus advertencias
La eventual ampliación del radio de respuesta iraní coincide con advertencias realizadas durante las últimas semanas por la Guardia Revolucionaria de Irán y otros responsables militares.
Teherán ha asegurado que los países que permitan utilizar su territorio o instalaciones para apoyar operaciones estadounidenses podrían ser considerados participantes de las acciones militares contra Irán.
Esta estrategia supondría ampliar el alcance de las represalias iraníes, que durante anteriores fases del enfrentamiento estuvieron concentradas principalmente en bases militares, infraestructura energética y otros objetivos estadounidenses localizados en Oriente Medio.
Durante los últimos meses Irán ya ha lanzado misiles y drones contra instalaciones vinculadas a Estados Unidos en distintos países de la región, mientras Washington ha realizado numerosas operaciones contra objetivos iraníes.
Irán advierte a los países del golfo que no apoyen a Estados Unidos
A la advertencia sobre posibles objetivos europeos se sumó este miércoles un nuevo mensaje dirigido a los países del golfo Pérsico.
El jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas iraníes, general Ali Abdollahi, advirtió que cualquier asistencia militar prestada a Estados Unidos podría ser considerada por Teherán como participación directa en las operaciones estadounidenses.
Irán ya había elevado el tono a comienzos de agosto, cuando transmitió a varios gobiernos regionales que nuevos ataques estadounidenses contra infraestructura iraní podrían provocar represalias contra instalaciones estratégicas de países aliados de Washington.
El mensaje incrementa la presión sobre Estados como Arabia Saudita, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Kuwait, que mantienen estrechas relaciones de seguridad con Washington.
Nueva crisis entre Irán y Emiratos Árabes Unidos
La situación se ha complicado aún más después de una nueva disputa entre Irán y Emiratos Árabes Unidos.
Abu Dabi afirmó haber detectado dos misiles balísticos lanzados desde territorio iraní que aparentemente tenían como objetivo tráfico marítimo. Ambos proyectiles terminaron cayendo al mar y no causaron daños, según las autoridades emiratíes.
Irán rechazó la acusación y calificó la versión emiratí como infundada.
Emiratos respondió anunciando la suspensión hasta nuevo aviso de las actividades comerciales, intercambios y transacciones financieras con Irán, una decisión de especial relevancia debido a los fuertes vínculos económicos que tradicionalmente han mantenido ambos países.
La medida tuvo además repercusiones inmediatas en los mercados regionales: las bolsas de Abu Dabi y Dubái cerraron con pérdidas este miércoles en medio del aumento de la preocupación por la seguridad en el Golfo.
Una escalada que podría extender el conflicto fuera de Oriente Medio
La posibilidad de que Irán contemple objetivos estadounidenses ubicados en territorio europeo introduce un nuevo escenario en un conflicto que hasta ahora ha tenido su principal centro de gravedad en Oriente Medio.
Bulgaria pertenece tanto a la OTAN como a la Unión Europea, mientras Chipre alberga instalaciones militares británicas estratégicamente situadas en el Mediterráneo oriental.
Por ahora, los posibles ataques descritos por Financial Times forman parte de escenarios estudiados por las fuerzas iraníes y no existe confirmación de que Teherán haya adoptado una decisión definitiva para ejecutarlos.
Sin embargo, las advertencias contra los países que faciliten operaciones estadounidenses, la creciente tensión en el estrecho de Ormuz y el deterioro de las relaciones con Emiratos Árabes Unidos muestran que el riesgo de una nueva escalada continúa elevado.
