La emergencia golpeó con fuerza a la isla de Flores, donde los equipos de rescate continúan desplegados. El último balance confirma 68 fallecidos y 213 heridos, mientras más de 1.500 réplicas mantienen en alerta a la población.
La isla de Flores, en el este de Indonesia, continúa enfrentando las consecuencias del potente terremoto de magnitud 7,7 registrado durante la madrugada del sábado, una emergencia que ya deja 68 personas fallecidas y 213 heridas.
El movimiento telúrico afectó principalmente a la provincia de Nusa Tenggara Oriental y provocó daños en viviendas, edificios públicos, carreteras y otras infraestructuras, obligando a miles de habitantes a permanecer fuera de sus casas mientras continúan las labores de emergencia.
Manggarai concentra el mayor número de víctimas
El balance entregado este lunes por la Agencia Nacional de Gestión de Desastres de Indonesia (BNPB) muestra que las víctimas se distribuyen en siete distritos.
Manggarai registra 26 fallecidos, seguido por Manggarai Oriental con 24 y Nagekeo con ocho.
En Sikka se contabilizan cuatro víctimas fatales, mientras que Ende, Manggarai Occidental y Ngada reportan dos fallecidos cada uno.
Las autoridades informaron además de 213 personas heridas y mantienen desplegados equipos de búsqueda, rescate y asistencia en las localidades más afectadas.
Más de 1.500 réplicas mantienen en alerta a Flores
Uno de los principales problemas para la población ha sido la intensa actividad sísmica posterior al terremoto principal.
Hasta este lunes, los organismos indonesios habían contabilizado 1.576 réplicas. La mayoría fueron demasiado débiles para ser percibidas, aunque algunas alcanzaron magnitudes importantes y volvieron a generar preocupación entre los habitantes.
El sismo principal alcanzó magnitud 7,7 y tuvo su epicentro frente a la isla de Flores. Su escasa profundidad contribuyó a aumentar el impacto en distintas localidades de la región.
Tras el terremoto se emitió inicialmente una alerta de tsunami. El aviso fue posteriormente levantado, aunque se registraron pequeñas olas en algunos puntos de la región.
Miles de damnificados esperan ayuda
La destrucción provocada por el terremoto ha obligado a numerosas familias a abandonar sus viviendas.
Alrededor de 5.000 personas se encuentran en refugios temporales, mientras otras permanecen en espacios abiertos por temor a nuevos movimientos sísmicos. Más de 1.300 viviendas sufrieron daños como consecuencia del terremoto.
En algunas localidades, los deslizamientos de tierra y los daños en las carreteras han complicado la llegada de los equipos de emergencia y la distribución de alimentos, agua potable y suministros médicos.
Las autoridades indonesias han movilizado efectivos militares, policías, aeronaves y otros medios para acelerar el envío de ayuda hacia las comunidades que permanecen aisladas.
Indonesia declara emergencia mientras continúan las labores de rescate
El gobierno regional declaró un estado de emergencia por 14 días con el objetivo de facilitar la movilización de recursos y acelerar la atención a los damnificados.
Los trabajos se concentran ahora en asistir a las comunidades afectadas, recuperar las rutas interrumpidas y determinar la magnitud definitiva de los daños.
Indonesia es uno de los países con mayor actividad sísmica del planeta debido a su ubicación en el denominado Anillo de Fuego del Pacífico, una extensa zona donde convergen varias placas tectónicas y se registra una elevada frecuencia de terremotos y actividad volcánica.
Mientras las réplicas continúan sacudiendo Flores, las autoridades mantienen la vigilancia y advierten a la población que evite ingresar a construcciones dañadas hasta que puedan ser evaluadas.
