El presidente electo de Chile, José Antonio Kast, manifestó su rechazo a la decisión del Gobierno de enviar ayuda humanitaria a Cuba, en medio de la severa crisis que enfrenta la isla a raíz de las sanciones impuestas por Estados Unidos a los países que le provean petróleo.
“No estoy de acuerdo con entregar ayuda económica directa a un gobierno que ha mantenido una dictadura por más de 60 años y que ha llevado al pueblo cubano a una situación muy precaria e inhumana”, afirmó Kast durante un punto de prensa en su primera actividad pública tras sus vacaciones.
El Ejecutivo que encabeza Gabriel Boric informó la semana pasada que aportará un millón de dólares para apoyar a Cuba, fondos que serán entregados a través del Fondo Chile contra el Hambre y la Pobreza y canalizados mediante Unicef, como parte de una respuesta a la aguda crisis que atraviesa la isla.
Ante las críticas de sectores de la oposición, el ministro de Relaciones Exteriores, Alberto Van Klaveren, insistió en que la ayuda no va al Gobierno de Cuba ni al Partido Comunista de Cuba, sino directamente a programas humanitarios, y calificó la situación en la isla como un “drama humanitario”.
Kast, al comentar la medida y en alusión a las limitaciones comerciales con la isla, sostuvo que el “mayor bloqueo” que sufre el pueblo cubano es la falta de oportunidades para el emprendimiento y la llegada de tecnología, y reiteró que cualquier ayuda humanitaria debería estar condicionada a avances democráticos, algo que, a su juicio, no se ha cumplido.
El anuncio se produce en medio de un incremento de la presión de Estados Unidos, incluida la amenaza de aranceles a quienes suministren combustible a Cuba, lo que ha agravado la crisis energética en la isla y provocado apagones masivos.
La falta de combustible también llevó a aerolíneas de países como Canadá y Rusia a suspender temporalmente vuelos a La Habana tras evacuar a turistas varados.
La decisión de Chile —que coincide con iniciativas similares de países como México y Brasil para enviar apoyo— se da después de que dirigentes del Partido Comunista de Chile insistieran en la necesidad de mostrar solidaridad con Cuba.
Desde que Boric asumió la presidencia en marzo de 2022 al frente de una amplia coalición que incluye la centroizquierda y fuerzas más progresistas, el tema cubano ha generado tensiones internas, dado el giro del mandatario desde una postura más elogiosa del régimen en su juventud hacia una caracterización del mismo como “dictadura”, lo que incomoda a algunos sectores dentro de su propio bloque.
