Una investigación científica liderada por el HUB Ambiental de la Universidad de Playa Ancha encendió nuevas alarmas sanitarias tras detectar presencia de metales pesados potencialmente tóxicos en especies marinas extraídas desde la bahía de Quintero-Puchuncaví, zona históricamente afectada por contaminación industrial.
El estudio, publicado recientemente en la revista científica Toxics, identificó acumulación de cadmio, plomo, mercurio, cobre, zinc, cromo, manganeso además de vanadio en al menos diez especies marinas de consumo habitual. Entre ellas aparecen ostiones, jaiba peluda, cangrejo nadador, rollizo además de bilagay, todas obtenidas mediante muestras levantadas durante 2022.
Los investigadores advirtieron especial preocupación por los niveles de cadmio detectados en ostiones además de jaiba peluda, debido al eventual riesgo que representa para la salud humana. El académico Claudio Sáez, integrante del HUB Ambiental UPLA, sostuvo que el escenario ambiental de la bahía no habría presentado cambios significativos desde la fecha en que se realizaron las muestras.
La investigación además dejó en evidencia vacíos en la normativa sanitaria chilena. Según el estudio, actualmente el Reglamento Sanitario de los Alimentos no establece límites específicos para cadmio en productos marinos, mientras que algunos parámetros nacionales resultan menos exigentes que estándares aplicados en la Unión Europea.
El hallazgo volvió a instalar preocupación respecto al impacto ambiental acumulado en Quintero-Puchuncaví, considerada una de las principales zonas de conflicto socioambiental del país debido a décadas de actividad industrial. Hasta ahora, la Seremi de Salud de Valparaíso no ha informado eventuales restricciones para consumo o extracción de especies marinas provenientes de la bahía.
