La noche en la Quinta Vergara vivió un giro poco habitual cuando el espectáculo de Pet Shop Boys tomó completo control del escenario y del público. El dúo británico convirtió su paso por el Festival de Viña del Mar en una experiencia sensorial que cruzó generaciones, con una audiencia que respondió de principio a fin al despliegue musical y visual.

La presentación obligó a una transformación inédita del escenario, algo que no se había visto en más de seis décadas de historia del certamen. El montaje de la gira Dreamworld Tour exigió una reconfiguración total de la escenografía para dar cabida a un diseño cargado de tecnología, iluminación y elementos audiovisuales de gran escala.
Desde la producción del festival se explicó que el montaje trasladado a Viña incluye estructuras y equipamiento de alto tonelaje, diseñados especialmente para potenciar la puesta en escena. El uso de pantallas especiales y recursos visuales envolventes permitió crear un ambiente futurista que acompañó cada canción, elevando el impacto del show.
La respuesta no se hizo esperar fuera del anfiteatro. Durante y después de la presentación, las redes sociales se inundaron de comentarios y registros del concierto, posicionando a Pet Shop Boys entre los temas más comentados a nivel nacional. El consenso fue claro: la banda no solo ofreció un concierto, sino una propuesta artística que dejó huella en una de las noches más comentadas del festival. Pet Shop Boys se lleva Gaviota de Plata y de Oro .
