La misión Artemis II finalizó con éxito tras el amerizaje controlado de la cápsula Orion en el océano Pacífico, lo que permitió el regreso seguro de sus cuatro astronautas a la Tierra, en un operativo seguido a nivel mundial.
El descenso se concretó luego de un reingreso a la atmósfera a cerca de 40.000 km/h, una de las fases más exigentes del viaje, donde la nave soportó temperaturas superiores a los 2.700°C, validando su escudo térmico.
Tras el amerizaje, equipos de la NASA iniciaron el protocolo de recuperación, confirmando que la tripulación se encuentra en buen estado, luego de completar una misión clave para el retorno humano a la órbita lunar.
Durante el vuelo, Orion realizó un recorrido en torno a la Luna, lo que permitió probar navegación, comunicaciones además de maniobras en espacio profundo, elementos esenciales para futuras misiones tripuladas.
El éxito de Artemis II consolida un paso decisivo en el programa espacial estadounidense, con nuevas etapas previstas para avanzar hacia presencia sostenida en la superficie lunar.
