El partido entre Everton y Universidad de Chile, válido por la ida de los octavos de final de la Copa Chile, fue suspendido este jueves en el estadio Sausalito.
El encuentro fue detenido a los 82 minutos, cuando Universidad de Chile se imponía por 1-0. En ese momento comenzaron a caer bengalas y otros elementos pirotécnicos al terreno de juego, algunos de ellos muy cerca de Maximiliano Guerrero, quien se disponía a ejecutar un tiro de esquina.
Otros artefactos llegaron hasta las inmediaciones de los bancos de suplentes. También se registraron lanzamientos hacia sectores donde se encontraban espectadores, además de incidentes en una zona de separación entre ambas hinchadas.
Ante esta situación, el árbitro Piero Maza ordenó el retiro de los jugadores hacia los camarines. Posteriormente, se inició la evacuación del estadio, con los hinchas de Everton saliendo primero y los seguidores de Universidad de Chile después, como medida preventiva para evitar nuevos enfrentamientos en el exterior.
Mientras se desarrollaba el procedimiento, autoridades, encargados de seguridad, dirigentes, integrantes del cuerpo arbitral y los capitanes de ambos equipos participaron en conversaciones para determinar si existían condiciones para continuar el encuentro.
Finalmente, se resolvió suspender definitivamente el partido, que no alcanzó a completar los minutos restantes. Maza explicó que la decisión se adoptó debido al riesgo generado por la pirotecnia dentro del recinto.
El duelo de vuelta está programado para este domingo en el Estadio Nacional. La resolución sobre los minutos pendientes de la ida deberá ser determinada por la organización del torneo.
