Las autoridades congoleñas informaron 1.561 casos confirmados desde el inicio del brote. La epidemia, causada por la cepa Bundibugyo, ya se extendió a varias provincias y mantiene bajo vigilancia a miles de contactos.
La República Democrática del Congo enfrenta uno de los brotes de ébola más graves de los últimos años. El Gobierno congoleño confirmó que la cifra de fallecidos aumentó a 506, mientras que los contagios confirmados llegaron a 1.561, de acuerdo con el último balance oficial difundido con datos recopilados hasta el 4 de julio.
El informe también detalla que 628 pacientes permanecen en aislamiento u hospitalización, mientras que 253 personas han logrado recuperarse de la enfermedad.
La tasa de letalidad del actual brote se sitúa en 32,4 %, una cifra que refleja la gravedad de la emergencia sanitaria en una región marcada por dificultades logísticas, inseguridad y alta movilidad de la población.
Ituri, el epicentro del brote
El brote fue declarado oficialmente el 15 de mayo en la provincia de Ituri, en el este del país, zona fronteriza con Uganda y Sudán del Sur. Desde allí, la enfermedad se ha expandido hacia otras provincias orientales, entre ellas Kivu del Norte y Kivu del Sur.
Las autoridades sanitarias mantienen el rastreo de contactos como una de las principales herramientas para contener la propagación. Según el Gobierno congoleño, la tasa de seguimiento alcanza el 81,6 %, con miles de personas monitorizadas diariamente.
El Ministerio de Comunicación destacó que la respuesta sanitaria se ha fortalecido gracias al refuerzo logístico y a una mayor participación de las comunidades locales en las medidas de prevención.
Ensayan nuevos tratamientos contra la cepa Bundibugyo
Uno de los puntos clave de la respuesta sanitaria es el inicio de ensayos clínicos para evaluar posibles tratamientos contra la cepa Bundibugyo, responsable del actual brote.
Esta variante del virus representa un desafío especial, ya que no cuenta con una vacuna autorizada ni con un tratamiento específico aprobado. Por esa razón, las autoridades sanitarias y organismos internacionales buscan acelerar la evaluación de terapias experimentales.
El proceso de inscripción de pacientes para participar en los ensayos comenzó la semana pasada, en medio de un aumento sostenido de casos y presión sobre los centros de atención.
Casos en Uganda y alerta internacional
La epidemia también ha traspasado la frontera congoleña. Uganda ha reportado 20 casos confirmados, entre ellos varios importados desde la RDC, además de fallecimientos relacionados con el brote.
En Europa, Francia confirmó un caso importado correspondiente a un médico que regresó de una misión humanitaria en la República Democrática del Congo. Las autoridades sanitarias europeas han señalado que el riesgo para la población general sigue siendo bajo, aunque mantienen protocolos de vigilancia y aislamiento para contactos estrechos.
La OMS mantiene la emergencia internacional
La Organización Mundial de la Salud declaró en mayo que el brote constituía una emergencia de salud pública de importancia internacional, debido al riesgo de expansión regional, la falta de herramientas médicas específicas contra la cepa Bundibugyo y las complejas condiciones del terreno.
El virus del Ébola se transmite por contacto directo con fluidos corporales de personas infectadas o fallecidas por la enfermedad. Entre sus síntomas se incluyen fiebre, debilidad intensa, vómitos, diarrea y, en los casos más graves, hemorragias internas o externas.
Una epidemia de alto impacto
Con más de 500 muertes confirmadas, el actual brote ya se ubica entre los episodios de ébola más graves registrados en la historia reciente de África.
Las autoridades congoleñas insisten en que el control de la epidemia dependerá del diagnóstico temprano, el aislamiento de pacientes, el rastreo de contactos y la cooperación de las comunidades afectadas.
