La comunidad educativa del Jardín Infantil Mi Dulce Mundo de Quilpué enfrenta un escenario de incertidumbre luego de que el establecimiento quedara sin condiciones para funcionar tras el último sistema frontal. Mientras se evalúa la reubicación de 150 niños y niñas en distintos recintos de la red, las familias buscan evitar la dispersión de los párvulos para resguardar la continuidad del proyecto educativo.
El colapso de cielos falsos, sumado a los daños en las techumbres, dejó el recinto inutilizable. Según apoderados y funcionarias, el deterioro de la infraestructura se arrastra desde hace años, situación que terminó por agravarse con las lluvias.
Como alternativa, la comunidad propuso habilitar, en un plazo de 30 días, un espacio único y cercano que permita mantener reunidos a los párvulos y al equipo educativo mientras avanza el proyecto de reposición. La reubicación individual solo sería considerada de manera transitoria por aquellas familias que necesiten compatibilizar el cuidado de sus hijos con el trabajo, los estudios u otras responsabilidades.
Frente a este escenario, la diputada Francisca Bello (FA) ofició a la Junta Nacional de Jardines Infantiles (JUNJI) de Valparaíso y al Servicio Local de Educación Pública Marga Marga para solicitar antecedentes sobre el proceso de reposición, además de las medidas previstas para garantizar la continuidad educativa. La parlamentaria sostuvo que la solución debe resguardar la seguridad de la comunidad sin afectar los cupos ni la continuidad del proyecto pedagógico.
En los oficios, la legisladora solicitó informar los plazos del proyecto de reposición, transparentar el informe técnico que determinó la inhabilitación del establecimiento, detallar el plan de reubicación previsto para los párvulos, garantizar los cupos, la extensión horaria y el acompañamiento a las familias. También pidió conformar una mesa de trabajo con compromisos concretos para enfrentar la contingencia. La propuesta cuenta con el respaldo de 112 apoderados de todos los niveles del jardín.
