Aníbal Ríos Montt falleció a los 95 años, dejando una historia marcada por su particular fascinación por el cine western y las figuras del Viejo Oeste estadounidense.
Nacido en Traiguén el 6 de noviembre de 1930, creció en Quillota, donde comenzó a interesarse por ese mundo a través de las películas que veía durante su infancia. Más tarde, los libros y revistas que le regalaba su padre alimentaron esa pasión, que lo acompañó durante toda su vida.
El legado del sheriff de Quillota
En su fundo El Rodadero, Ríos Montt materializó ese interés con una colección de accesorios de vaqueros y un museo que recreaba los salones del Oeste estadounidense. El lugar también contaba con una estatua inspirada en John Wayne, uno de los actores más reconocidos del género western.
Su vínculo con el mundo rural se extendió a la crianza de caballos chilenos. En su propiedad mantuvo un criadero llamado Pablo Ríos Montt, nombre elegido en homenaje a su hermano, quien murió en un accidente mientras montaba.
Ríos Montt también llevó sus experiencias e intereses a la escritura con el libro Rumbo al Oeste Salvaje, en el que abordó vivencias personales y sus sueños relacionados con esa cultura.
Fuera de esa afición, desarrolló una trayectoria diversa: fue directivo de BancoEstado, participó en la fundación de la Federación del Rodeo Chileno (Ferochi), practicó boxeo y se desempeñó como agricultor, poeta y huaso.
