El concurso “Sones Bato Aconcagua” reunirá a más de 30 agrupaciones musicales provenientes de distintas regiones del país. La actividad busca promover la música, la formación estudiantil y la identidad cultural del Valle del Aconcagua.
La música escolar volverá a tomarse la ciudad de Quillota, en la Región de Valparaíso, con la realización de la tercera edición del Concurso Nacional de Bandas Escolares “Sones Bato Aconcagua”, evento que promete convertirse en una de las principales celebraciones musicales estudiantiles del país.
La jornada se desarrollará el próximo sábado 3 de octubre, desde las 11:00 horas, en el Estadio Lucio Fariña Fernández, recinto que recibirá a más de 30 bandas escolares y cerca de 1.200 estudiantes provenientes de distintas zonas de Chile.
La convocatoria ya cuenta con sus cupos completos, confirmando el crecimiento que ha tenido esta iniciativa impulsada por el Colegio Bicentenario Arauco de Quillota.
Una fiesta musical que nació en el Valle del Aconcagua
El encuentro busca ir más allá de una competencia. Sus organizadores destacan que el objetivo principal es generar un espacio donde los jóvenes puedan compartir experiencias, desarrollar talentos y fortalecer valores como la disciplina, el trabajo en equipo y el compromiso.
La directora subrogante del establecimiento, Carmen Gloria León, señaló que el certamen se ha transformado en un punto de encuentro para comunidades educativas de todo Chile.
“Este concurso reúne a bandas escolares provenientes de distintos lugares de nuestro país, convirtiendo nuestro colegio en anfitrión de una verdadera fiesta de la música”, destacó.
Según explicó, el crecimiento del evento refleja el compromiso de la comunidad educativa con la formación integral de sus estudiantes.
Bandas llegarán desde distintos puntos del país
La tercera versión contará con agrupaciones provenientes de diversas regiones, incluyendo delegaciones que viajarán desde zonas tan alejadas como Calama, demostrando el interés nacional que ha alcanzado la iniciativa.
El encargado de la Banda Escolar del Colegio Bicentenario Arauco, Cristian Riquelme, explicó que la preparación comenzó varios meses antes y que el trabajo conjunto con familias y apoderados ha sido clave para organizar la actividad.
“Ya tenemos confirmadas más de 32 bandas, lo que demuestra el interés por participar de Sones Bato y conocer también nuestra comuna de Quillota”, afirmó.
La organización contempla apoyo logístico para recibir a las delegaciones y permitir que estudiantes de distintas edades puedan vivir una experiencia musical y cultural.
Un homenaje a la historia del territorio
Uno de los elementos distintivos del concurso es su vínculo con la identidad local.
El nombre “Sones Bato Aconcagua” hace referencia a la Cultura Bato, antiguas comunidades que habitaron la cuenca del río Aconcagua y que forman parte del patrimonio histórico de la zona.
Como parte de esta identidad, los reconocimientos entregados a las agrupaciones incorporan elementos inspirados en la alfarería Bato, permitiendo que los participantes se lleven un recuerdo relacionado con la historia del territorio.
Desde la organización explicaron que la idea es que las delegaciones no solo participen de una competencia musical, sino que también conozcan parte de la riqueza cultural de Quillota y el Valle del Aconcagua.
Nueva categoría premiará a bandas de Quillota
Entre las novedades de esta edición destaca la incorporación de una categoría exclusiva para bandas escolares de la comuna de Quillota, sumándose a las categorías nacionales existentes.
La medida busca incentivar la participación local y reconocer el talento de los estudiantes de la zona.
Quillota como escenario de cultura y educación
Con una participación récord, “Sones Bato Aconcagua” busca consolidarse como una de las grandes reuniones de bandas escolares del país, combinando música, educación y patrimonio.
Para el Colegio Bicentenario Arauco, el evento representa parte de su sello institucional: entregar oportunidades para que los estudiantes desarrollen sus habilidades y expresen sus talentos.
La cita del 3 de octubre transformará al Estadio Lucio Fariña Fernández en un gran escenario donde cientos de jóvenes compartirán sonidos, experiencias y una misma pasión: la música.
