La tregua de tres días entre Rusia y Ucrania, impulsada con mediación del presidente estadounidense Donald Trump para coincidir con el aniversario de la victoria sobre la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial, se mantuvo este domingo en medio de fuertes acusaciones mutuas.
Aunque el alto el fuego buscaba reducir temporalmente la intensidad de los combates, Moscú y Kiev denunciaron ataques en distintos puntos del frente. Ambos gobiernos aseguraron que el adversario recurrió a artillería, drones y operaciones terrestres durante la pausa militar.
Moscú denuncia miles de infracciones ucranianas
El Ministerio de Defensa ruso acusó a las fuerzas ucranianas de atacar posiciones en varios sectores, incluida Crimea, además de regiones fronterizas como Rostov, Kursk y Bélgorod. También mencionó incidentes en Krasnodar y Kaluga.
Las autoridades regionales rusas informaron de diez civiles heridos, nueve de ellos en Bélgorod, una de las zonas más afectadas por la guerra debido a su proximidad con Ucrania.
Según la versión de Moscú, sus tropas respondieron de forma proporcional a las supuestas violaciones del alto el fuego. Defensa afirmó que sus unidades atacaron posiciones de artillería, lanzaderas de misiles, morteros y puntos desde los que se habrían lanzado drones.
El parte ruso señaló que, en las 24 horas previas, sus posiciones fueron atacadas en ocho ocasiones por tropas ucranianas y en centenares de oportunidades con fuego de artillería. Moscú también aseguró que se registró el uso de más de 6.000 drones en distintos tramos del frente.
Kiev acusa a Rusia de mantener la presión militar
Ucrania, por su parte, sostuvo que Rusia continuó sus operaciones ofensivas pese a la tregua. El Estado Mayor ucraniano informó de 60 ataques y avances rusos desde la medianoche del domingo, después de haber registrado 147 acciones similares el sábado.
De acuerdo con Kiev, las fuerzas rusas emplearon miles de drones kamikaze y realizaron más de 2.000 ataques contra localidades y posiciones militares ucranianas. Entre ellos, Ucrania denunció el uso de sistemas de lanzamiento múltiple de cohetes.
Las autoridades ucranianas reportaron varios heridos civiles. Entre ellos figuran una niña de tres años en la región de Dnipropetrovsk y seis personas en Járkov, incluidos dos menores, tras el impacto de un dron contra un edificio residencial.
La Fuerza Aérea ucraniana informó además que Rusia lanzó 27 drones durante la noche, varios de los cuales fueron derribados o neutralizados por las defensas antiaéreas.
Sin cambios relevantes en el frente
Pese al intercambio de acusaciones, los partes militares de ambos países no apuntan a modificaciones importantes en las posiciones estratégicas del mapa de guerra.
La tregua, que debía servir como pausa temporal, quedó marcada por la desconfianza entre las partes y por la dificultad de verificar de forma independiente cada denuncia en una línea de frente extensa y activa.
Rusia y Ucrania esperan a los mediadores de Estados Unidos
Mientras Ucrania insiste en extender el alto el fuego de forma indefinida, Rusia ha advertido que las hostilidades podrían reanudarse el martes.
En paralelo, ambas partes esperan una nueva ronda de contactos con los mediadores estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner. Las conversaciones de paz permanecen estancadas desde febrero, en un contexto internacional condicionado también por el conflicto en Irán.
Yuri Ushakov, asesor presidencial ruso, afirmó que Moscú espera retomar pronto el diálogo con los enviados estadounidenses. Según su interpretación, las negociaciones no avanzarán mientras una de las partes no dé un primer paso concreto.
El funcionario ruso volvió a señalar la exigencia de Moscú de que Ucrania retire sus tropas de todo el Donbás, una condición que Kiev rechaza por considerarla una cesión territorial forzada.
Putin habla de un posible final, pero mantiene sus condiciones
El presidente ruso, Vladímir Putin, afirmó que la guerra podría estar acercándose a una fase decisiva. Sin embargo, también criticó a los países occidentales por continuar armando a Ucrania.
Putin reiteró que estaría dispuesto a reunirse con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, pero únicamente para firmar un acuerdo de paz definitivo. Desde Kiev, el entorno de Zelenski respondió que el mandatario ucraniano está abierto a un encuentro en un tercer país.
La principal diferencia sigue siendo política y territorial. Zelenski considera que una reunión directa con Putin es indispensable para resolver el conflicto. El Kremlin, en cambio, cuestiona la legitimidad del presidente ucraniano y mantiene que cualquier salida debe incluir concesiones profundas por parte de Kiev.
Moscú también rechazó versiones sobre una posible retirada de Estados Unidos de la mediación. El Gobierno ruso confía en que Washington mantenga la presión sobre Ucrania para aceptar un acuerdo que incluya garantías de seguridad, pero también compromisos territoriales.
