Las autoridades rusas informaron de una nueva ofensiva aérea ucraniana que obligó a cerrar temporalmente los aeropuertos de la región de Moscú. Kiev, por su parte, confirmó ataques contra instalaciones militares e industriales clave.
Moscú volvió a situarse este lunes en el centro de los ataques ucranianos con drones. Las defensas antiaéreas rusas interceptaron hasta 80 aparatos no tripulados que, según las autoridades locales, se dirigían hacia la capital rusa durante la madrugada y primeras horas de la mañana.
El alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, explicó que los drones fueron derribados entre la medianoche y las 08:45 horas. La intensidad del ataque provocó restricciones en el tráfico aéreo y obligó a cerrar temporalmente el espacio aéreo de todos los aeropuertos de la región moscovita durante la noche.
Ucrania confirma un ataque contra un centro de comunicaciones en Dubna
Mientras Rusia informaba de la interceptación de drones, el Estado Mayor General de Ucrania comunicó que sus fuerzas habían atacado el centro de comunicaciones por satélite Dubna, situado en la región de Moscú.
Según Kiev, esta instalación es una de las más importantes de Rusia y también una de las mayores de Europa en su ámbito. El Estado Mayor ucraniano aseguró en Telegram que en la zona del objetivo se observaba una gran columna de humo tras el impacto.
Rusia eleva a 301 los drones ucranianos destruidos
El Ministerio de Defensa ruso afirmó que, en total, sus sistemas antiaéreos derribaron 301 drones ucranianos sobre distintas regiones del país.
Los aparatos fueron interceptados en zonas como Bélgorod, Briansk, Volgogrado, Vorónezh, Kaluga, Kursk, Rostov, Tambov, Tver, Tula, Smolensk, Krasnodar y la propia región de Moscú.
Las autoridades locales informaron además de la muerte de dos personas a causa de los ataques: una en la región de Kursk y otra en la vecina Bélgorod.
Ataque contra una fábrica de semiconductores en Vorónezh
Otro de los puntos golpeados durante la jornada fue la región de Vorónezh, fronteriza con Ucrania. Canales rusos de Telegram informaron de impactos contra una fábrica de semiconductores.
Las fuerzas ucranianas confirmaron posteriormente el ataque y señalaron que la planta produce semiconductores y componentes electrónicos empleados en armamento ruso, incluidos misiles de crucero Iskander y Kh-101, así como en los sistemas antiaéreos Pantsir-S1.
El Estado Mayor de Ucrania calificó la instalación como una pieza importante del complejo militar-industrial ruso y aseguró que el ataque se llevó a cabo con misiles de crucero de alta precisión lanzados desde el aire.
Por su parte, el gobernador regional de Vorónezh, Alexander Gúsev, había alertado previamente del riesgo de ataques con misiles. Más tarde informó de que las defensas rusas destruyeron varios objetivos aéreos de alta velocidad, aunque reconoció daños en instalaciones industriales de una empresa sin precisar su actividad.
Crimea vuelve a ser objetivo de los ataques ucranianos
La península de Crimea, anexionada por Rusia en 2014, también fue escenario de nuevos ataques. Las defensas rusas aseguraron haber derribado drones sobre el territorio, así como sobre el mar Negro y el mar de Azov.
En las últimas semanas, Crimea se ha convertido en uno de los principales objetivos de Ucrania, que busca dañar infraestructuras logísticas y dificultar la conexión del territorio con Rusia.
El Kremlin calificó de “bárbaros” los ataques contra la península, mientras Kiev mantiene su estrategia de presión sobre instalaciones militares, industriales y de comunicaciones vinculadas al esfuerzo bélico ruso.
