Israel lanzó por segundo día consecutivo intensos bombardeos sobre el centro de Teherán, en el marco de una ofensiva de gran escala que profundiza la confrontación con Irán. La nueva oleada de ataques se produce tras la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei, quien falleció el sábado durante una operación coordinada con Estados Unidos.
Las Fuerzas de Defensa de Israel señalaron que su aviación trabaja para consolidar el control del espacio aéreo y despejar la ruta hacia la capital iraní. Según fuentes militares israelíes, cerca del 50% del arsenal de misiles de Irán habría sido destruido durante los enfrentamientos iniciados en junio de 2025.
Desde Teherán, la Guardia Revolucionaria respondió con amenazas de represalias inmediatas. Aseguró que prepara una ofensiva “sin precedentes” dirigida tanto contra territorio israelí como contra instalaciones militares estadounidenses en Medio Oriente.
LLAMADO A LA VENGANZA
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, describió la muerte de Jamenei como un acto de agresión directa contra el mundo musulmán y afirmó que tomar represalias constituye “un derecho legítimo” de la República Islámica. En la misma línea, el dirigente Ali Larijani advirtió que la respuesta contra Israel y Estados Unidos será contundente y desconocida hasta ahora.
En el plano interno, Irán anunció la conformación de una dirección provisional integrada por el ayatolá Alireza Arafi, el presidente y el titular del Poder Judicial. Este consejo asumirá temporalmente el liderazgo hasta que la Asamblea de Expertos elija a un nuevo guía supremo.
TENSIÓN EN TODO MEDIO ORIENTE
La escalada ya tiene impacto regional. Irán confirmó ataques contra objetivos en Qatar, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos e Irak por segundo día consecutivo. En Israel, el lanzamiento de misiles iraníes obligó a activar las alarmas antiaéreas en Jerusalén.
Las repercusiones también se sintieron más allá de Medio Oriente. En Karachi, Pakistán, al menos ocho personas murieron durante protestas frente al consulado de Estados Unidos. En Bagdad, manifestantes intentaron ingresar a la Zona Verde, donde se encuentra la embajada estadounidense.
Ante la gravedad de los acontecimientos, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas celebró una sesión urgente, mientras que el organismo internacional encargado de la supervisión nuclear convocó a una reunión extraordinaria sobre Irán a pedido de Rusia.
El conflicto continúa desarrollándose con rapidez y mantiene en vilo a la comunidad internacional, en uno de los escenarios más delicados para la estabilidad global en los últimos años.
