En el marco de la escalada militar en Medio Oriente, Estados Unidos afirmó haber logrado un impacto significativo en la capacidad defensiva de Irán, en una ofensiva conjunta con Israel que continúa generando repercusiones a nivel global.
Durante una conferencia de prensa en Washington, el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, sostuvo que las operaciones han reducido drásticamente el poder naval de la República Islámica. Según detalló, la flota de submarinos iraní habría sido completamente neutralizada, mientras que una gran parte de sus embarcaciones de guerra han sido destruidas o inutilizadas.
El jefe del Pentágono indicó que, en cerca de tres semanas de enfrentamientos, más de un centenar de buques iraníes habrían sido afectados, junto con infraestructura portuaria estratégica que ahora presenta graves daños. Asimismo, aseguró que la capacidad de producción de misiles balísticos y drones de ataque se ha visto reducida en aproximadamente un 90%, lo que limitaría la intensidad de eventuales respuestas por parte de Teherán.
La ofensiva, denominada “Furia Épica” por las autoridades estadounidenses, ha sido presentada como una operación de alta precisión enfocada en neutralizar amenazas directas, sin objetivos vinculados a reconstrucción política o intervención prolongada en el territorio iraní.
Sin embargo, el conflicto ha despertado preocupación en la comunidad internacional. Diversos países y organismos multilaterales han llamado a la moderación, advirtiendo sobre el riesgo de una mayor desestabilización en la región y posibles efectos en la seguridad energética mundial, especialmente en el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el comercio de petróleo.
Por su parte, Irán no ha confirmado las cifras entregadas por Estados Unidos y ha insistido en que mantiene capacidad de respuesta, mientras continúan los ataques cruzados. Analistas internacionales advierten que, pese a los daños reportados, el conflicto podría prolongarse más de lo previsto inicialmente, aumentando la incertidumbre geopolítica.
Desde la Casa Blanca, en tanto, se evitó precisar plazos para el término de las operaciones, señalando que la decisión final dependerá de la evaluación del presidente respecto a los objetivos estratégicos alcanzados en materia de seguridad nacional.
