En medio de una estrecha situación fiscal, el alza de los minerales podría entregar ingresos extra al Estado. Economistas advierten que el alivio será importante, pero no suficiente para resolver los problemas estructurales del país.
El complejo escenario fiscal que enfrenta Chile en 2026 encontró un inesperado punto de alivio en los mercados internacionales. El fuerte aumento en los precios del cobre y el repunte del litio han abierto una nueva expectativa para las arcas públicas, justo cuando el país atraviesa un periodo marcado por bajo crecimiento, presión sobre el gasto y necesidad de mayores ingresos.
De acuerdo con estimaciones de analistas, este mejor momento de los minerales podría significar recursos adicionales para el Estado por entre US$3.000 millones y US$4.000 millones respecto de lo considerado inicialmente en el Presupuesto. Por ello, algunos expertos han descrito el fenómeno como una verdadera “lluvia de millones” para Chile.
El principal impulso viene del cobre. El metal rojo superó la barrera de los US$6 por libra en los mercados internacionales, acercándose a niveles históricamente altos. Entre los factores que explican esta escalada aparecen las tensiones geopolíticas, las dificultades de suministro y las restricciones en insumos necesarios para la refinación.
El contraste con el año anterior es significativo. Mientras en igual periodo de 2025 el precio promedio del cobre rondaba los US$4,22 por libra, en lo que va de 2026 la cifra se ubica cerca de los US$5,84. Este salto podría mejorar la recaudación por impuestos, royalty minero y excedentes de empresas estatales como Codelco.
Sin embargo, el optimismo viene acompañado de cautela. Especialistas advierten que una menor producción de cobre durante el primer trimestre podría limitar parte del efecto positivo. Además, el déficit fiscal sigue siendo una preocupación relevante, por lo que los mayores ingresos no necesariamente eliminarán las presiones sobre las cuentas públicas.
A este panorama se suma el litio, que vuelve a ganar protagonismo como recurso estratégico para la economía chilena. Su recuperación reabre el debate sobre cómo administrar los ingresos extraordinarios provenientes de recursos naturales, especialmente en un contexto donde los precios internacionales pueden cambiar con rapidez.
Algunos economistas plantean la necesidad de contar con reglas más claras para el uso de estos recursos, similares a los mecanismos aplicados históricamente al cobre. La idea es evitar que el gasto público dependa demasiado de ciclos favorables y asegurar una administración responsable de los ingresos temporales.
Aunque el repunte minero representa una buena noticia para el país, los expertos coinciden en que no basta por sí solo para resolver los desafíos de fondo. Chile sigue enfrentando problemas asociados al crecimiento, la inversión, la productividad y la sostenibilidad del gasto público.
De todas formas, el avance del cobre y el litio se instala como uno de los factores económicos más relevantes del año. En medio de un escenario de incertidumbre, ambos minerales vuelven a recordar el peso que tiene la minería en la estabilidad financiera del país.
