El Gobierno iraní informó la creación de un nuevo mecanismo para gestionar el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, una de las rutas más estratégicas para el comercio energético mundial. La medida contempla el cobro de peajes a las embarcaciones que transiten por este paso, en medio de la tensión con Estados Unidos por el bloqueo naval en la zona.
De acuerdo con medios internacionales, la gestión estará a cargo de la Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico, conocida por sus siglas en inglés como PGSA, organismo que entregará actualizaciones en tiempo real sobre las operaciones marítimas en el área.
El jefe de la comisión de Seguridad Nacional del Parlamento iraní, Ebrahim Azizi, señaló que las embarcaciones que busquen atravesar Ormuz deberán someterse al nuevo sistema establecido por Teherán. Además, indicó que el uso del dólar estará prohibido para estos pagos, en línea con las restricciones fijadas por las autoridades iraníes.
La decisión se da en un escenario de alta tensión entre Irán y Estados Unidos, luego del bloqueo naval impuesto en el estrecho tras el inicio del conflicto del pasado 28 de febrero. Washington ha rechazado la imposición de peajes en esta ruta marítima, mientras que incluso Estados Unidos y China coincidieron recientemente en que ningún país debería cobrar tarifas por el paso de buques por Ormuz.
El estrecho de Ormuz es considerado un punto clave para el comercio global, ya que por sus aguas circula una parte relevante del petróleo y gas transportado por vía marítima. Por ello, cualquier alteración en su funcionamiento puede tener impacto directo en los mercados energéticos y en las cadenas internacionales de suministro.
En paralelo, Estados Unidos e Irán mantienen conversaciones indirectas con mediación de Pakistán, aunque las diferencias entre ambas partes han dificultado nuevos encuentros diplomáticos. Teherán ha acusado a Washington de vulnerar el alto el fuego debido a sus acciones militares en la zona, mientras que la Casa Blanca ha defendido sus operaciones como parte de los esfuerzos para garantizar la seguridad de la navegación.
La tensión también ha afectado iniciativas humanitarias y comerciales en el golfo Pérsico. Según reportes recientes, el plan estadounidense para escoltar buques atrapados en la zona fue suspendido en medio de las conversaciones diplomáticas y de la presión de terceros países.
