El Gobierno de Israel confirmó el traslado a territorio israelí de 430 activistas de la Flotilla Global Sumud, iniciativa internacional que intentaba llegar hasta la Franja de Gaza con ayuda humanitaria y desafiar el bloqueo marítimo impuesto por Israel.
A través de un comunicado difundido por el Ministerio de Exteriores, las autoridades israelíes informaron que todos los participantes fueron transferidos a embarcaciones israelíes y llevados hacia Israel, donde —según el Gobierno— podrán reunirse con sus respectivos representantes consulares.
La operación puso fin a la travesía de la flotilla, compuesta por decenas de embarcaciones y participantes de más de 40 países. De acuerdo con agencias internacionales, el grupo buscaba visibilizar la crisis humanitaria en Gaza y llevar ayuda simbólica a la población civil. Israel, en cambio, calificó la misión como una “maniobra de relaciones públicas” vinculada a Hamás, acusación rechazada por los organizadores.
Durante las maniobras de interceptación, la organización denunció que algunas embarcaciones fueron atacadas con disparos. Sin embargo, el portavoz del Ministerio de Exteriores israelí, Oren Marmorstein, negó el uso de munición real y aseguró que no hubo activistas heridos durante los abordajes. Reuters informó que los organizadores y registros en video apuntaron a disparos contra dos embarcaciones, mientras que Israel sostuvo que solo se emplearon medios no letales tras advertencias previas.
Entre los activistas vinculados a la flotilla figuran los chilenos Claudio Caiozzi, Carolina Eltit y Víctor Chanfreau, cuya situación fue reportada por organizaciones propalestinas tras la interceptación de las naves.
Las Fuerzas Armadas israelíes completaron la operación tras abordar las últimas embarcaciones que aún se mantenían rumbo a Gaza, entre ellas el Sirus y el Lina Al Nabulsi, según informó la organización de la flotilla. Israel reiteró que mantendrá el bloqueo naval sobre Gaza y que actuará, según su versión, conforme al derecho internacional.
La interceptación generó críticas de distintos gobiernos y organizaciones internacionales, mientras que Israel defendió la medida argumentando razones de seguridad y la necesidad de impedir que se vulnerara el bloqueo marítimo. La situación de los activistas quedó ahora sujeta a los procedimientos consulares y migratorios correspondientes.
