La misión Artemis II de la NASA se prepara para su regreso a la Tierra este viernes 10 de abril, marcando el cierre de una histórica travesía de 10 días que llevó a cuatro astronautas a orbitar la Luna por primera vez en más de medio siglo.
A bordo de la cápsula Orión viajan Christina Koch, Jeremy Hansen, Reid Wiseman y Víctor J. Glover, quienes se convirtieron en protagonistas de una misión clave en el retorno de la humanidad al satélite natural, en el marco del programa Artemis.
El amerizaje está programado para las 20:07 horas de Chile frente a las costas de San Diego, en Estados Unidos, donde equipos especializados de la NASA y la Armada estadounidense estarán desplegados para recuperar la nave y a su tripulación.
Un regreso extremo: calor, velocidad y precisión
El retorno de Artemis II es una de las fases más críticas de la misión. La cápsula Orión ingresará a la atmósfera terrestre a velocidades superiores a los 40.000 km/h, lo que generará una intensa fricción que elevará la temperatura exterior hasta cerca de 2.760 grados Celsius.
Durante este proceso, la nave será visible como una “bola de fuego”, fenómeno completamente normal en reingresos espaciales, gracias al escudo térmico que protege a los astronautas.
Para reducir la velocidad antes del impacto en el océano, Orión desplegará una serie de paracaídas en distintas etapas, permitiendo un descenso controlado hasta el Océano Pacífico, en un procedimiento conocido como amerizaje.
Condiciones favorables, pero con alto riesgo operativo
La NASA ha señalado que las condiciones meteorológicas son favorables para la maniobra, aunque el amerizaje sigue siendo una operación de alta complejidad, comparable con el despegue realizado el pasado 1 de abril.
Una vez en el agua, equipos de rescate especializados asegurarán la cápsula y extraerán a los astronautas, quienes serán sometidos a evaluaciones médicas tras su regreso a la gravedad terrestre.
Una misión clave para volver a la Luna
Artemis II es considerada una misión fundamental dentro del programa que busca llevar nuevamente humanos a la superficie lunar en los próximos años, algo que no ocurre desde las misiones Apolo en la década de 1970.
A diferencia de Artemis I —que fue no tripulada— esta misión permitió probar sistemas críticos con astronautas a bordo, incluyendo navegación, soporte vital y comunicaciones en el espacio profundo.
El éxito de esta misión abre paso a Artemis III, que tiene como objetivo concretar el esperado regreso del ser humano a la Luna, incluyendo la llegada de la primera mujer y una persona de color a la superficie lunar.
